Como hacer buen compost

El compost es un abono orgánico que se obtiene de manera natural  por descomposición de la materia orgánica. Esta descomposición es llevada a cabo principalmente por microorganismos, aunque algunos animales como lombrices y cochinillas contribuyen al proceso. El compost es un materia de color oscuro, con un agradable olor a mantillo del bosque. El proceso de compostaje varía entre seis meses y un año dependiendo de las condiciones.

Además de su utilidad directa como abono ecológico y protector del suelo frenando la erosión, el compost implica una solución estratégica y ambientalmente aceptable a la problemática planteada por las grandes concentraciones urbanas, y sus residuos orgánicos domésticos, y las explotaciones agrícolas, forestales y ganaderas, cuyos residuos orgánicos también deben ser tratados.

Debemos cuidar la localización de la compostera, el lugar más adecuado es un punto sombreado resguardado de los vientos, la lluvia, preferiblemente exposición norte, y con un buen drenaje. Esta estrategia facilitará que el material se mantenga caliente, húmedo y oxigenado. Es preferible colocarlo directamente sobre el suelo, facilitando así el paso de los organismos encargados de degradar el material orgánico (bacterias, hongos, lombrices, etc.)

En el compost podemos añadir todos los restos de poda, césped o cualquier otro tipo de vegetación, además de los residuos orgánicos domésticos, evitando los cítricos. Tampoco podemos compostar el pan, ni los restos cocinados, pues paralizarían el proceso de compostaje. Ocasionalmente podemos incorporar fibras naturales, como la lana, el algodón o el lino, y plumas, así como cenizas.  Es conveniente triturar o despedazar los distintos elementos, procurando incorporar el material por capas alternas. Entre estas podemos intercalar algunas capas de tierra o paja, especialmente cuando tengamos una pila demasiado húmeda, o bien podemos airear practicando algunos agujeros en el montón para facilitar el paso del aire. Si por el contrario tenemos un material seco, basta con regar.

jabón casero, receta de Margarita López

Puede utilizarse tanto aceite de oliva ya utilizado en fritura como aceite limpio (recomendado para la piel).

Para 1000g de aceite oliva…………….136g de sosa………………… 322g de agua.

Fíjate que todo va en gramos. Lo mejor es pesar los ingredientes por separado en una balanza digital.

La sosa granulada se disuelve mejor que la de escamas. El recipiente donde ponemos el aceite debe permitir batir cómodamente, sin salpicar. Donde pones el agua que sea un cacharro fácil de manejar y de cristal transparente. No utilizar nada de aluminio!

Se echa la sosa sobre el agua. En lugar ventilado, removerlo hasta que se disuelva la sosa, recomendable una mascarilla por los vapores y guantes.
Una vez disuelta se vierte en el aceite, se remueve un poco y se mete la batidora hasta que vemos que empieza a cuajar, se nota porque si viertes un poco se empieza a quedar el dibujo (deja una traza). Recordar los guantes y cuidado con las salpicaduras. No batir demasiado que cuaja pronto. En general con unos minutos bastará.
Este es el momento para echarle aceite esencial si se quiere para aromatizar, o bien ralladura de limón o algún colorante natural como la arcilla.
Inmediatamente se echa a los moldes. A los dos días se desmolda y se puede cortar.
Se aconseja dejar entre papel o cartón un mes, dándole vueltas de vez en cuando.

No utilizar hasta pasado un mes para que la sosa ya esté totalmente neutralizada.

Para diferentes cantidades basta sacar las proporciones.

Si se le echa demasiada sosa le sale un polvo blanco que hay que rascar y quitar, también puede salirle burbujas que contienen sosa entonces no vale el jabón.

Salud.